-¡Anna reacciona! ¡Tienes que irte ya-
-Y y… yo lo
-Venga tu no haz hecho nada… toma a el niño y al gato
lárguense de aquí ya veré que hago con…
Victoria volteo al piso, vio el
cuerpo blanco, por un momento pensó que iba a despertar entonces no tuvo más
que decir
-Mira mamá; yo se que las cosas pasaron muy rápido pero
no podemos darnos el lujo de entrar en shock, yo me desharé de Daniel, tu encárgate
de César vamos a estar bien lo prometo. Vayan con la tía Aida no me llames lo
sabrás porque poco llegare a reunirme con ustedes, ahora empaca lo necesario y váyanse
de aquí.
Después de despedir a todos guardándose
las lágrimas para cuando estuviera segura Victoria aseguró la cerca, la puerta
y las ventanas.
-Espero que nadie haya escuchado un disparo, aunque si es así alguien ya
hubiese llegado, que más da a estos vecinos no les importamos un comino y tengo cosas más importantes en que pensar Victoria
concéntrate tienes que mover un cerdo… pero a donde claro, el jardín de atrás
rápido… súbelo a la carretilla; caramba si que es pesado ahora la pala; es
momento de que te vayas por fin desgraciado.
-Por que regresaste, estábamos tan
bien sin ti; solo a mamá le trajiste nervios y noches sin dormir y a mí… ni se
diga… tu y yo tenemos una deuda muy grande a decir verdad tan grande que yo debí
de haberte asesinado, lástima que jamás hubiese pasado de una simple ilusión y
te confesaré que eran ilusiones que se repetían cada vez que lograba conciliar
el sueño, aunque gracias a ti no era todos los días… gracias a los golpes, los
gritos, las intimidaciones y no hablamos de...
Victoria se dio cuenta que había dejado
de pensar, y mientras cavaba comenzaba a decir esto en un tono de voz bastante
fuerte para despertar a alguien; era tarde lo mejor era asegurarse de que todo
estuviese bien, y al levantar la vista ahí estaba…
-¿Co…co…cómo entraste? ¿Qué haces aquí?
Victoria no concebía lo que estaba
viendo, no comprendía lo que pasaba solo faltaba eso para convertir su vida en
un desastre y ahora lo único que podía hacer era esperar una respuesta detrás de
unos arbustos.
-No hables; tenemos que terminar
esto y rápido
Y volvió la cabeza para ver esos
ojos color avellana… esos ojos que unos días antes habían estado en el lago con
ella.
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