miércoles, 13 de noviembre de 2013

El principio del fin

Manuel era un muchacho con cierto encanto, moreno claro, ojos color avellana, alto, fuerte y una actitud despreocupada, convincente y encantadora.
Fue una mañana nublada de Junio, de esas que obligan a caminar pensando en todo y en nada; Victoria iba hacia una librería… cuando por cruzar la calle sin poner atención, un coche quedó tan cerca de su pierna que quedó petrificada.
-¿Qué te pasa niña? ¡Mira por donde caminas! 
-Estoy viendo por donde camino, pero siempre es inevitable toparse con idiotas como tú al volante
-¿Idiotas como yo? Si te pasa muy seguido, no creo que los que manejamos seamos los idiotas entonces, ¿Te encuentras bien?
Vete al carajo.
-Por cierto… mi nombre es Manuel, ¡niña tonta!

El último grito de Manuel se extinguió ahogado entre el ruido de los coches que presionaban por llegar a su destino, y la partida de Victoria, que lo ignoró completamente. Manuel subió a su coche rápidamente y buscó la sombra de aquella niña grosera y altanera; precisó su sombra entrando a un puestucho de libros.

Sonó la campanilla que da la bienvenida a todos los clientes.
-¡Venus! Mi hermosa Afrodita, mi personaje de cada novela, llegas tarde, estaba realmente preocupado.
-Lo siento Ram, me topé con un imbécil… es inevitable encontrarse con uno todos los días en esta ciudad.

Victoria saludó a Ramsés, un viejo amigo de las letras… lo conocía desde los 6 años, cuando comenzó a visitar la librería semana tras semana. Ramsés le enseñó todo lo que sabía de libros, historias y letras, aunque todo mundo decía que era un “viejo loco” Victoria disfrutaba de su compañía… Y él la amaba de una forma extraña; estaba enamorado de su ingenio y capacidad, pero era tan pequeña, todo se podría volver bastante complicado, por lo tanto, decidió convertirla en su musa en su inspiración…

Mientras Ramsés reflexionaba todo esto, sonó de nuevo la campana.
-Buenos días Joven, bienvenido, ¿puedo ayudarle en algo?
-Tal vez usted no, pero esta niña sí… tengo muchas cosas que decirle aún.

Victoria de espaldas, al escuchar esa voz, levantó la cabeza sorprendida… no sabía que decir ¿La había seguido a caso? sabía que no podía darse el lujo de desvariar, así que volteó hacia él.
-¿Qué diablos haces aquí?… a un idiota como tú no creo que le gusten los libros, es más, ni siquiera creo que sepas leer.
-¡Vaya! Para ser tan pequeña eres bastante altanera preciosa.
Ramsés observaba sorprendido.
-¿Quién es usted joven? Venus, ¿lo conoces?-Es el idiota que me topé en la calle…
-Mucho gusto, ese  imbécil se llama Manuel
-No me interesa saber tu nombre… ¿A qué viniste?
-Venus, tranquilízate,  Manuel con mucha pena le voy a pedir que se retire del lugar.
-Ramsés… yo me encargo, déjame sola con este tonto.

Ram. Sabía que su Venus, sabía tratar con ese tipo de personas… así que se retiró con una mueca muy parecida a la que hace un perro regañado y a la defensiva…
-Así que Venus ¿He? Hasta el nombre tienes extraño muñeca
- Mi nombre no es de tu incumbencia… así que dime ya 
¿Qué diablos quieres?
-
Que pagues por lo que haces caprichosita, ¿Con qué derecho te crees  para insultar a la gente?
-¡De que hablas!, Yo no hice nada, tu ibas a arrollarme, lo que me dio el derecho de decir unas cuantas verdades…

Trataba de no parecer nerviosa, ocultaba sus manos sudorosas y trataba de estar erguida y con la cabeza en alto, de darle buen volumen a su voz y no temblar… pero al mismo tiempo observaba los ojos de Manuel… la atrapaban… era impresionante ese color.. .su expresión, eran tan…
-¡HEY NIÑA!, ¿Estoy conversando con la pared acaso?
- Pues de hecho, eres tan  aburrido que creo que ni a la pared le interesa tu conversación… dime que es lo que quieres y vete
- Bueno, primero que nada yo me voy cuando me venga en gana, segundo… vengo a que me pidas perdón….
- Jajajaja, pedirte disculpas ¿Yo?, lo siento bastante, pero creo que vas a tener que esperar eso sentado y aún así te vas a cansar…
- Bueno, en ese caso, ¿qué te parece si lo esperamos comiendo?... tengo bastante hambre y no te dejaré sin comer después del tremendo coraje que haz hecho… anda mujersilla… vamos

Victoria se sorprendió al darse cuenta que su respuesta positiva como sus movimientos a continuación fueron automáticos… no los meditaba simplemente actuaba como si otra persona controlara su cuerpo, se vio pensando esto cuando estaba arriba del coche, que hace apenas unas horas estaba por arrollarla…
¿A dónde me llevas?
-¿Ahora Venus tiene miedo?
-No me llames Venus, en ti se escucha nefasto como todo lo que hablas
-¿Nefasto he? Vaya que eres arrogante y grosera… además, tienes problemas con la atención definitivamente, vamos a comer ya te lo había dicho ¿Tienes algún lugar de preferencia?


Victoria no procesaba las palabras que Manuel decía toda su atención se concentraba en los ojos, tenían algo… no sabía si era un recuerdo, un presentimiento, un sueño, lo cierto es que no podía dejar de preguntarse porque le eran tan familiares.

5 comentarios:

  1. ¡Excelente texto!
    Como el anterior, espero el siguiente con ansias.!
    Saludos.
    Éxito

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  2. y luego que sigue ya me empique con la trama

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  3. Cuando es el siguiente la verdad me atrapo la novela, si comerá con el o no!!

    Enhorabuena por tan buen trabajo

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  4. Tocayita esta excelente lo k escribes me encantó leer estos párrafos desde ahora sere tu fans número uno te deseo muchos éxitos eres una gran escritora y una excelente amiga y sobre todo un see humano increíble k expresa lo k siente

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    1. ¡Muchísimas gracias tocayo por darte el tiempo de leerlo y por tanto elogio! Sabes que se te aprecia muchísimo

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