jueves, 3 de julio de 2014

La vida después de Daniel

-¡Anna reacciona! ¡Tienes que irte ya-
-Y y… yo lo
-Venga tu no haz hecho nada… toma a el niño y al gato lárguense de aquí ya veré que hago con…

Victoria volteo al piso, vio el cuerpo blanco, por un momento pensó que iba a despertar entonces no tuvo más que decir

-Mira mamá; yo se que las cosas pasaron muy rápido pero no podemos darnos el lujo de entrar en shock, yo me desharé de Daniel, tu encárgate de César vamos a estar bien lo prometo. Vayan con la tía Aida no me llames lo sabrás porque poco llegare a reunirme con ustedes, ahora empaca lo necesario y váyanse de aquí.

Después de despedir a todos guardándose las lágrimas para cuando estuviera segura Victoria aseguró la cerca, la puerta y las ventanas.
-Espero que nadie haya escuchado un disparo, aunque si es así alguien ya hubiese llegado, que más da a estos vecinos no les importamos un  comino y tengo  cosas más importantes en que pensar Victoria concéntrate tienes que mover un cerdo… pero a donde claro, el jardín de atrás rápido… súbelo a la carretilla; caramba si que es pesado ahora la pala; es momento de que te vayas por fin desgraciado.

-Por que regresaste, estábamos tan bien sin ti; solo a mamá le trajiste nervios y noches sin dormir y a mí… ni se diga… tu y yo tenemos una deuda muy grande a decir verdad tan grande que yo debí de haberte asesinado, lástima que jamás hubiese pasado de una simple ilusión y te confesaré que eran ilusiones que se repetían cada vez que lograba conciliar el sueño, aunque gracias a ti no era todos los días… gracias a los golpes, los gritos, las intimidaciones y no hablamos de...

Victoria se dio cuenta que había dejado de pensar, y mientras cavaba comenzaba a decir esto en un tono de voz bastante fuerte para despertar a alguien; era tarde lo mejor era asegurarse de que todo estuviese bien, y al levantar la vista ahí estaba…

-¿Co…co…cómo entraste? ¿Qué haces aquí?

Victoria no concebía lo que estaba viendo, no comprendía lo que pasaba solo faltaba eso para convertir su vida en un desastre y ahora lo único que podía hacer era esperar una respuesta detrás de unos arbustos.
-No hables; tenemos que terminar esto y rápido


Y volvió la cabeza para ver esos ojos color avellana… esos ojos que unos días antes habían estado en el lago con ella.


domingo, 1 de diciembre de 2013

La manera "Más fácil"

Eran cerca de las 5 de la tarde, Victoria caminaba sin rumbo empapada hasta las trancas de nuevo lloraba sin querer, su largo cabello rubio chorreaba como si fuera una cascada, ¿Cómo llegaría? ¿Qué excusa pondría que fuese creíble? En sus lágrimas solo existía impotencia, sabía que tenía que volver a ese lugar tan gris –Es lo que te tocó vivir- lo había escuchado más de una vez, pero estaba convencida que el destino era un desgraciado y algún día todo ese martirio tendría que acabar. 

Y cuando pensaba que nada podría ir peor, recordó aquellos ojos y esa sonrisa todo en él  era inolvidable, - Lo más probable es que no sea un hombre, es demasiado maravilloso para serlo-, parecía que el tiempo había pasado volando desde aquél día, todo fue fugaz, el coche, la librería, aquel restaurante que parecía sacado de una película, el río, soltó un suspiro fuerte, cuando se dio cuenta de donde estaba seco las lágrimas y giró a la derecha.

La puerta rechinante y escandalosa le advirtió a los inquilinos que alguien había llegado, Victoria sacudió su cabello y trató de exprimirlo antes de entrar, todo estaba tan desorganizado como siempre, de repente una bola de cabello se acercaba hacia ella lenta y des interesadamente después de pasar entre sus piernas lo tomó del pecho y lo abrazó fuertemente -  Me da gusto que sigas con vida en esta guerra tic- le susurró en la oreja al pequeño gato y después lo dejo caer delicadamente en el piso tic corrió a esconderse debajo de un sillón y Victoria se movió a la cocina una mujer castaña y menudita entró a su encuentro.
–Vic, llegas de nuevo tarde, Daniel está realmente enojado yo diría que como nunca y quiere verte, te ha escuchado entrar.
- Para ti siempre es tarde, y para ese también, ojalá pudiera decirle todo lo que se merece si tú me lo permitieras y no fueras tan cobarde, pero siempre las cosas son iguales, vivimos peor y él tiene más y no precisamente por sus méritos, ¿Verdad Anita? En este momento voy, toma a tic y a César, salgan de aquí sabes que no me gusta que me escuche hablar con ese patán que no sabe hacer otra cosa más que insultar.
- ¡Victoria, tienes que respetarlo el es...!
- Él no es nadie,  tú no lo estás siendo tampoco, ahora haz lo que te digo y déjame en paz.

La mujer salió con los ojos cristalinos y desapareció entrando a otra recámara. Aún con los pantalones estilando agua sucia, Vic empuñó las manos y toco la puerta.
-Ya deja de hacer tanto escándalo y pasa

Victoria respiró profundo, empuño las manos y le dio un pequeño empujón a la puerta. 
-Vaya hora de llegar, ¿Haz traído algo?
-¿Traer como qué?
-No te hagas idiota, ayer te expliqué muy bien la situación, yo no puedo hacerme cargo y esa es la manera más fácil, hoy hice unas cuantas llamadas para pro…
-¡CALLA! Yo no voy a conseguir nada y voy a hacer las cosas de la manera “Más fácil” ¿No se te hace que ya te ayudé mucho? ¿Cinco años no son suficientes?
-No lo son, tú sabes que trabajar no es lo mío yo estoy hecho para otro tipo de cosas.

Victoria sentía el coraje recorrer por las venas, tantos años trabajando en lo que podía, mientras que este hombre intentaba “buscar para que era bueno en la vida” una infancia perdida, ni amigos, ni personas que la estimaban, su vida era un asco gracias a esa figura robusta y grande que tenía enfrente, mientras se percató de una lagrima rodando por su mejilla y rápidamente la secó. 
-Solo eso me faltaba, que lloraras, eres igual a tu madre y a todas las mujeres.
-Cállate no eres más que un des obligado- Vic lo dijo tan bajo como un susurro
-¿Qué haz dicho pequeña idiota?
-¡Que eres un bueno para nada!- 

Casi inmediatamente el grito de Victoria se vió ahogado por un golpe en la cara que la dejó en el suelo, sabía que habría consecuencias más fuertes que un golpe en la cara y mientras trataba de levantarse lo más rápido que podía Daniel había echado ya seguro a la puerta, estaba encerrada con un loco enojado, y sabía que el desenlace no sería bueno.
-¿Ahora quién no puede hacer nada?- Gritó Daniel mientras la perseguía por el cuarto acechándola como un león a su presa, Victoria tropezó por ir caminando de espaldas el hombre se abalanzó sobre ella, Victoria esperaba el segundo golpe cuando se escuchó un estruendo y Daniel se desplomó en el piso.

Aquella mujer que había salido llorando de la casa, estaba ahí parada frente a ella aún con el arma en la mano  y temblando.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Hoy es un día especial

A donde iban no era lo importante, bien podían llegar al fin del mundo y ella seguiría admirando esos rasgos tan peculiares, después de un tiempo de camino, pudo descubrir unas cuantas pecas en sus mejillas blancas y una cicatriz arriba de su ceja derecha, ¿Dónde te había visto? Se lo preguntaba  una y otra vez.
-Bueno, en realidad no me arrepiento de haberte atropellado, eso me permitió ver tu hermoso rostro- Mencionó Manuel de forma relajada.
-En  verdad eres un idiota- y después de un pequeño silencio, Victoria logró sonreír y relajó los brazos, estaba con un extraño y eso tal vez parecía peligroso pero que más le daba, prefería correr riesgos que volver a la realidad.

Cuando el carro paró, logro mirar a su alrededor había un lago enorme -¿A dónde me trajiste? – Manuel sonrió de una manera irresistible – ¿Nunca pones atención a lo que te dicen? Cuando veníamos de camino te mencioné de comer al lado de un lago, como no respondiste yo pensé que tu respuesta era un sí- A Victoria no le quedo más que elevar los hombros y seguirlo, llegaron a la orilla del lago, un lugar lleno de palapas y mesas, pero solo.
Una mujer mayor y de cabello negro se acerco
 -¿Lo de siempre cariño?
-Hoy es especial, sorpréndenos
- oh si veo que vienes muy bien acompañado- la mujer guiñó un ojo y dejo salir una risa discreta
-Así que viene usted aquí seguido
-¿Desde cuándo tanta formalidad cuando no me has bajado de idiota durante todo el día
--Si consideras que estuviste a punto de arrollarme y aún así te bajaste a gritonearme, es lo justo
Lo justo hubiera sido que no te atravesaras sin fijarte en el tráfico

Victoria hizo una gran mueca de disgusto y rió sarcásticamente, después de comer, decidieron pasear por el lago, estaba apunto de atardecer y Manuel se dio cuenta que habían caminado demasiado y que Victoria ya estaba cansada.

-Deberíamos de sentarnos aquí a ver el espectáculo- le dijo señalándole una gran piedra a un lado del río.

Victoria sin decir una sola palabra se sentó y dejo que Manuel lo hiciera a un lado de ella, mientras veía el atardecer, sintió un brazo en el hombro y sonrío tímidamente, suspiró y se dio cuenta que ese día para bien o para mal, la cambiaría para siempre. Manuel comenzó a hablar sobre el atardecer y sus colores, mientras ella hacía su mayor esfuerzo por tratar de no parecer nerviosa y sólo pensaba en su sonrisa ¿Qué harás en mi camino?, Victoria siempre había pensado que todas las personas estaban en su vida por algo, para ayudar o para perjudicar, pero por algún motivo se cruzaban en su camino.

El sol al fin se rindió ante la noche y comenzaron a asomarse las primeras estrellas, ellos no dejaron de hablar ni un solo momento, del magnífico lugar, del clima o de la comida, ella estaba impresionada con sus ojos y él le mencionó varias veces que su sonrisa era encantadora.
-Vaya que ha sido un día de locos, jamás me imaginaré que terminaría aquí
-¿Sabes que estaría aún mejor preciosa?, ven sígueme.

Manuel se quitó los zapatos y comenzó a caminar hasta el lago hasta llegar a la orilla, entró poco a poco hasta que el agua le llegó a las rodillas, Victoria le seguía quejándose del  agua fría.
-¿Qué pretendes hombresillo?
- Que sientas- y mientras lo decía la tomó de la cintura abrazándola fuertemente
-Pues vaya que está fría
-Pues entonces disfrútala 

Fue casi instantáneo y sin sentirlo cuando Manuel la cargo y corrió a sumergirla, y fueron imposibles sus esfuerzos de salir de aquellos brazos, después de un abrazo largo en el agua, Victoria se separó tímidamente y le dio la mano ofreciendo que se salieran, volviendo a sentarse en aquella piedra, completamente mojados y ella llena de confusiones.

 Dejó caer la cabeza delicadamente sobre el hombro de Manuel, – Victoria, me llamo Victoria- le susurró al oído- Ya lo sabía- le contestó la voz tranquila.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El principio del fin

Manuel era un muchacho con cierto encanto, moreno claro, ojos color avellana, alto, fuerte y una actitud despreocupada, convincente y encantadora.
Fue una mañana nublada de Junio, de esas que obligan a caminar pensando en todo y en nada; Victoria iba hacia una librería… cuando por cruzar la calle sin poner atención, un coche quedó tan cerca de su pierna que quedó petrificada.
-¿Qué te pasa niña? ¡Mira por donde caminas! 
-Estoy viendo por donde camino, pero siempre es inevitable toparse con idiotas como tú al volante
-¿Idiotas como yo? Si te pasa muy seguido, no creo que los que manejamos seamos los idiotas entonces, ¿Te encuentras bien?
Vete al carajo.
-Por cierto… mi nombre es Manuel, ¡niña tonta!

El último grito de Manuel se extinguió ahogado entre el ruido de los coches que presionaban por llegar a su destino, y la partida de Victoria, que lo ignoró completamente. Manuel subió a su coche rápidamente y buscó la sombra de aquella niña grosera y altanera; precisó su sombra entrando a un puestucho de libros.

Sonó la campanilla que da la bienvenida a todos los clientes.
-¡Venus! Mi hermosa Afrodita, mi personaje de cada novela, llegas tarde, estaba realmente preocupado.
-Lo siento Ram, me topé con un imbécil… es inevitable encontrarse con uno todos los días en esta ciudad.

Victoria saludó a Ramsés, un viejo amigo de las letras… lo conocía desde los 6 años, cuando comenzó a visitar la librería semana tras semana. Ramsés le enseñó todo lo que sabía de libros, historias y letras, aunque todo mundo decía que era un “viejo loco” Victoria disfrutaba de su compañía… Y él la amaba de una forma extraña; estaba enamorado de su ingenio y capacidad, pero era tan pequeña, todo se podría volver bastante complicado, por lo tanto, decidió convertirla en su musa en su inspiración…

Mientras Ramsés reflexionaba todo esto, sonó de nuevo la campana.
-Buenos días Joven, bienvenido, ¿puedo ayudarle en algo?
-Tal vez usted no, pero esta niña sí… tengo muchas cosas que decirle aún.

Victoria de espaldas, al escuchar esa voz, levantó la cabeza sorprendida… no sabía que decir ¿La había seguido a caso? sabía que no podía darse el lujo de desvariar, así que volteó hacia él.
-¿Qué diablos haces aquí?… a un idiota como tú no creo que le gusten los libros, es más, ni siquiera creo que sepas leer.
-¡Vaya! Para ser tan pequeña eres bastante altanera preciosa.
Ramsés observaba sorprendido.
-¿Quién es usted joven? Venus, ¿lo conoces?-Es el idiota que me topé en la calle…
-Mucho gusto, ese  imbécil se llama Manuel
-No me interesa saber tu nombre… ¿A qué viniste?
-Venus, tranquilízate,  Manuel con mucha pena le voy a pedir que se retire del lugar.
-Ramsés… yo me encargo, déjame sola con este tonto.

Ram. Sabía que su Venus, sabía tratar con ese tipo de personas… así que se retiró con una mueca muy parecida a la que hace un perro regañado y a la defensiva…
-Así que Venus ¿He? Hasta el nombre tienes extraño muñeca
- Mi nombre no es de tu incumbencia… así que dime ya 
¿Qué diablos quieres?
-
Que pagues por lo que haces caprichosita, ¿Con qué derecho te crees  para insultar a la gente?
-¡De que hablas!, Yo no hice nada, tu ibas a arrollarme, lo que me dio el derecho de decir unas cuantas verdades…

Trataba de no parecer nerviosa, ocultaba sus manos sudorosas y trataba de estar erguida y con la cabeza en alto, de darle buen volumen a su voz y no temblar… pero al mismo tiempo observaba los ojos de Manuel… la atrapaban… era impresionante ese color.. .su expresión, eran tan…
-¡HEY NIÑA!, ¿Estoy conversando con la pared acaso?
- Pues de hecho, eres tan  aburrido que creo que ni a la pared le interesa tu conversación… dime que es lo que quieres y vete
- Bueno, primero que nada yo me voy cuando me venga en gana, segundo… vengo a que me pidas perdón….
- Jajajaja, pedirte disculpas ¿Yo?, lo siento bastante, pero creo que vas a tener que esperar eso sentado y aún así te vas a cansar…
- Bueno, en ese caso, ¿qué te parece si lo esperamos comiendo?... tengo bastante hambre y no te dejaré sin comer después del tremendo coraje que haz hecho… anda mujersilla… vamos

Victoria se sorprendió al darse cuenta que su respuesta positiva como sus movimientos a continuación fueron automáticos… no los meditaba simplemente actuaba como si otra persona controlara su cuerpo, se vio pensando esto cuando estaba arriba del coche, que hace apenas unas horas estaba por arrollarla…
¿A dónde me llevas?
-¿Ahora Venus tiene miedo?
-No me llames Venus, en ti se escucha nefasto como todo lo que hablas
-¿Nefasto he? Vaya que eres arrogante y grosera… además, tienes problemas con la atención definitivamente, vamos a comer ya te lo había dicho ¿Tienes algún lugar de preferencia?


Victoria no procesaba las palabras que Manuel decía toda su atención se concentraba en los ojos, tenían algo… no sabía si era un recuerdo, un presentimiento, un sueño, lo cierto es que no podía dejar de preguntarse porque le eran tan familiares.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Victoria

Con la terraza sola, la cocina vacía y ese ruido que hace distinguir que está presente la soledad, corre, grita y trata de volar, en un desesperado intento de revivir el tiempo, de cambiarlo o perderse en él,  y al aterrizar en la realidad frente a todo lo que deseó,  se encuentra ella. Entre oro y diamantes, carros y casas… está sentada en aquel sillón nuevo recién llegado de Italia, con una copa de vino fino, un cigarro francés y los ojos endurecidos por la vida.

Como han cambiado las cosas, Victoria ya no es aquella muchacha de ojos brillantes, coqueta, imperfecta y encantadora. Ahora es todo una mujer de lujo, de sociedades, de mundo, cerrada, callada; se convirtió por fin en una muñeca, a la que compran y venden según sea la necesidad.

Y sentada en medio de todo y nada, se pregunta en qué parte del largo trayecto y transformación, se quedó aquella guerrera; aquella mujer rebelde, auténtica y libre que era, y se cuestiona quién es ella en realidad en este preciso momento, ha conseguido todo lo que alguna vez se propuso, pero le es difícil precisar quién vive con ella las 24 hrs del día usurpando su cuerpo y  alma. Ha vivido tan rápido, que no sabe lo que sucedió, ni como fue que llego hasta a ese punto.

Cuando el alcohol sube, los recuerdos salen con lágrimas y coraje, ¿Por qué vivimos vidas ajenas? ¿O será que este es un juego previo a mi verdadero ser? Victoria rendida no entiende nada, sabe que tiene que seguir corriendo, porque así fue toda su vida; es ese instinto de supervivencia que hace que te muevas por inercia, como a un ciervo cuando le apunta un cazador. Había que moverse hacia algún lado eso era claro, pero el lugar y el motivo eran una interrogante que en ese momento no estaba dispuesta a buscarle respuesta, y sumida en el sillón italiano, volvió a recordarle una vez más, porque era el único lujo verdadero que podía darse, recordar su sonrisa de vez en cuando.